Suena cumbia
en la notebook,
llega el dealer
y entra
a la casa.
Tiene la uña larga
del dedo chico
de una de sus manos,
ahí pone cocaína
y aspira.
Su celular
no deja de recibir mjes
para hacer delivery
de merca y faso.
Big Scotland
agarra un envase
de cerveza
y sale al kiosko.
Antes de llegar
a la puerta
queda encandilado
por las luces azules.
Afuera los canas
rodean la moto
del dealer.
Éste se mete
más cocaína
en la nariz
y empieza
a sacar
papeles,
piedras
y una pistola cromada
con el tambor
lleno de balas.
Toto Bingo
sale
y le dice a los canas
que la moto es suya.
Los azules
revisan el baúl
de la moto.
No encuentran
nada.
Se hacen los boludos
y se van.
El dealer
camina
por las paredes.
Antes
de que llegara
la policía
dijo que tenía
intervenido
el celular.
Toto Bingo
le pide merca
como recompensa
por haberlo salvado.
Acepta
y le pregunta
si quiere de la común
o con alitas.
Elige común
y snifa
sobre un cd
The Clash.
El dealer se va.
Bebemos
fumamos
y escuchamos
cumbia.
Un policial que es un poema, muy bueno Andrés, Gabi L
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